
Sentir que soy capaz de sentir, sentir que puedo sumergirme en el dolor, incluso en él, y sentirlo como un regalo que me dispara la emoción, que me abre caminos a la existencia.
No puedo sentir emociones en singular, pierden sentido, se difuminan en la cotidianeidad, en lo ficticio, para sentirme realmente también me tiene que doler.
Me tiene que doler, mi amor
Sentir un amor universal de orgasmo con el infinito.
Nada sin violines.
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